Síntomas de infarto

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Que es un infarto y cuales son sus síntomas

Indicios de riesgo de ataque cardíaco

infarto agudo al miocardio

La mayoría de enfermedades vasculares relacionadas con la alimentación, como los ataques cardiacos, derrames cerebrales, reumatismo y angina de pecho, no son principalmente trastornos del metabolismo del azúcar y la grasa, sino dolencias derivadas de la acumulación de proteínas. Ingerir demasiados alimentos proteínicos se considera uno de los principales factores de riesgo de desarrollar cualquier tipo de enfermedad, especialmente cardiopatía, cáncer, diabetes y artritis reumatoide.

El engrosamicnto de las membranas básales de los vasos sanguíneos y los tejidos conectivos causado por el almacenamiento de proteína afecta a todas las células del organismo. Siempre y dondequiera que se produzca esta clase de congestión en el cuerpo, el resultado será un envejecimiento prematuro de células y órganos. Por otro lado, si las paredes de los vasos capilares conservan su porosidad, flexibilidad y delgadez originales, la alimentación de las células y la vitalidad de los órganos se mantendrán durante toda la vida, independientemente de la edad.

Videos de los síntomas del infarto al corazón. Causas y cuidados.

La grasa y el colesterol no son los factores causantes primarios de la obstrucción de las paredes vasculares y, por tanto, no pueden considerarse la causa principal de la enfermedad coronaria ni de cualquier otra enfermedad del cuerpo.

El almacenamiento de proteína en las paredes de los vasos sanguíneos, por otro lado, es el factor común a todos los pacientes que sufren arteriosclerosis alimentaria (es decir, causada por la alimentación). Puesto que la mayoría de las personas de los países industrializados han estado consumiendo cantidades excesivas de proteínas durante mucho tiempo, concretamente desde la Segunda Guerra Mundial, la enfermedad coronaria se ha convertido en la primera causa de mortalidad en el mundo desarrollado.

Como se verá posteriormente, la mayoría de los principales elementos de riesgo de ataque cardíaco están telacionados directa o indirectamente con un elevado consumo de proteína y con los depósitos de proteína en las paredes de los vasos sanguíneos. Éstos son los indicios de que existen dichos elementos de riesgo:

Como se produce un infarto al corazón

 

  1. El espesamiento de la sangre indicado por el hematocrito

El hematocrito es el volumen de los glóbulos rojos contenidos en un litro de sangre y puede medirse mediante un simple y económico análisis de sangre. Si es superior al 42 %, el riesgo de ataque cardíaco aumenta. Una persona sana tiene un hematocrito del 35 al 40 %. Partiendo de la hipótesis de que la presencia de cantidades mayores de proteína en la sangre no es nociva, muchos médicos consideran que un volumen del 44 al 50 % todavía se sitúa dentro de los límites normales.

Sin embargo, la investigación ha demostrado que el riesgo de sufrir un ataque cardíaco se duplica cuando el hematocrito pasa del 42 al 49 %. En pocas palabras: cuanto mayor sea el hematocrito, tanto mayor será el riesgo de padecer un infarto de miocardio.

Cabe preguntarse por qué aumenta el volumen de los glóbulos rojos por encima del 40 %. Cuando se engrasan las membranas básales y los tejidos intercelulares debido al almacenamiento de proteína sobrante, el flujo sanguíneo se desacelera y finalmente queda obstruido. Esto hace que aumente de forma «natural» la concentración de todas las materias contenidas en la sangre, incluidas las proteínas, las grasas y el azúcar.

miocardioEl espesamiento de la sangre comporta un grave riesgo que afecta a todas las partes del cuerpo. Para hacer frente a la concentración peligrosamente elevada de proteína en la sangre, el páncreas segrega cantidades adicionales de insulina, pero al hacerlo, la insulina puede lesionar y debilitar todavía más las paredes vasculares. Las células que componen las paredes de los vasos capilares comienzan a absorber una parte de la proteína excedente, a convertirla en fibra de colágeno y a depositarla en las membranas básales.

Aunque esto tiene un efecto diluyeme muy beneficioso para la sangre, también reduce el suministro de nutrientes suficientes a las células. Por consiguiente, cuando las células dan señales de malnutrición, los niveles de nutrientes en la sangre empiezan a ascender hasta que la presión de difusión es suficiente para volver a suministrar cantidades suficientes de nutrientes a las células.

Mientras, estos cambios continuos hacen que aumente el número de glóbulos rojos en la sangre, que contienen la hemoglobina. La hemoglobina, que es de color rojo, se combina con oxígeno en los pulmones y lo transporta a todas las células del cuerpo.

Al aumentar el grosor de las membranas básales, el suministro de oxígeno a las células también se reduce. La mayor demanda de oxígeno resultante por parte de las células incrementa las concentraciones de hemoglobina en los glóbulos rojos (eritrocitos). Esto hace, a su vez, que estos últimos se hinchen. Finalmente, resultan demasiado grandes para pasar por los estrechos vasos capilares, obstruyéndolos en su totalidad.sintoma de infarto-del-miocardio

Esto reduce todavía más drásticamente el suministro de nutrientes y agua a las células, con lo que éstas se deshidratan. En respuesta a la dcshidratación, las células liberan su enzima de hidrodeficiencia, la renina, en el fluido tisular, que a través de una miríada de reacciones químicas conduce a un incremento del pulso y del rendimiento del corazón.

Esta medida de emergencia incrementa el suministro de agua a las células y mitiga sus apuros, pero también aumenta la tensión arterial. Esta situación, denominada hipertensión esencial, duplica el estrés y causa todavía más lesiones en los vasos sanguíneos. Con ello se cierra el círculo vicioso. En este momento están reunidas las condiciones para sufrir un infarto de miocardio.

Conclusión: la combinación de ambos factores -un hematocrito más alto, que indica un mayor espesamiento de la sangre y una mayor concentración de hemoglobina en los glóbulos rojos, reduce la circulación sanguínea.

El rostro y el pecho hinchados y enrojecidos son los típicos indicios de un volumen anormalmente grande de la sangre y de una circulación más lenta en el paciente adulto hipertenso y diabético.

Los tejidos celulares empiezan a deshidratarse a medida que la distribución de agua se hace cada vez más difícil. Entonces aumentan el ritmo y la fuerza de contracción del músculo cardíaco (miocardio) para ayudar a mantener el caudal de sangre frente al aumento sostenido de la congestión en todo el sistema circulatorio. Finalmente, el corazón es incapaz de mantener este esfuerzo extenuante y deja de latir.

enzimas cardiacas

  1. La ingesta excesiva de proteínas de origen animal

La mayoría de pacientes de ataque cardíaco confirman que han ingerido grandes cantidades de proteínas de origen animal, concretamente carne roja, pollo, pescado, huevos o queso durante toda la vida o por lo menos durante muchos años. En cambio, entre los vegetarianos que toman una dieta equilibrada a base de vegetales prácticamente no se producen ataques de corazón.

La mayoría de las personas sabe que comer cierto tipo de grasa es perjudicial para el corazón y otros órganos del cuerpo. Ahora unos investigadores de la Universidad de Alberta han descubierto que las grasas trans también pueden desbaratar el sistema eléctrico del corazón, potenciando la gravedad de los ataques de corazón c incrementando el riesgo de muerte.

Han observado que estas grasas no naturales también afectan a las células del corazón, dando pie a una acumulación excesiva de calcio en el interior de las células y trastornando el ritmo de los impulsos eléctricos en el corazón.

  1. El hábito de fumar

El riesgo de contraer una enfermedad cardiovascular aumenta mucho en las personas que fuman. Esto, sin embargo, no se debe tanto a la neurotoxina nicotina. que se descompone totalmente al cabo de unas horas después de turnar, sino que viene provocado más bien por el monóxido de carbono (CO) que contiene el humo del cigarrillo.

El monóxido de carbono se extiende de los pulmones a la sangre, donde se enlaza con la hemoglobina de los glóbulos rojos a una velocidad aproximadamente 300 veces mayor y de modo mucho más estable que el oxígeno.

infarto de miocardio

Todo el CO del humo inhalado se mezcla con la hemoglobina y de este modo bloquea el transporte de oxígeno a las células. Los glóbulos rojos cargados de monóxido de carbono enlazado con la hemoglobina explotan y dispersan sus partículas de proteína en el plasma sanguíneo. Muchas de estas partículas proteínicas se depositan entonces en las membranas básales de las paredes de los vasos capilares. Cuando la capacidad de absorción de los capilares alcanza el punto de saturación, las arterias también depositan detritos de proteína en sus paredes.

Esto convierte al monóxido de carbono del humo del cigarrillo en un veneno de acción lenta pero letal, formando cantidades excesivas de detritos proteínicos que destruyen la red circulatoria del cuerpo y los músculos del corazón. Asimismo, los fumadores pasivos inhalan grandes cantidades de monóxido de carbono, lo que explica por qué corren un riesgo similar de desarrollar una enfermedad coronaria a los fumadores activos.

  1. Predisposición constitucional (genética) a digerir mal las proteínas

Las personas cuya constitución no requiere el aporte de proteínas adicionales con la alimentación para estar sanas (especialmente las de los tipos Kapha y Pitta) carecen de un sistema digestivo eficaz para descomponer las proteínas de origen animal. Puesto que el tipo corporal o constitución de cada uno es en la mayoría de los casos hereditario, esta «ineficacia» genéticamente determinada pasa de padres a hijos.

Quienes tienen antecedentes familiares de ataques cardiacos parecen estar en situación de riesgo debido a posibles factores hereditarios, pero la influencia de la genética en la enfermedad cardiovascular es puramente marginal, si es que existe. La relación primaria radica en que los miembros de una familia comparten una dieta, un estilo de vida y un tipo corporal similares y es muy posible que tengan el mismo sistema enzimático «ineficaz» para destruir las proteínas sobrantes que no utilizan.

  1. Las mujeres durante y después de la menopausia

Las mujeres que consumen grandes cantidades de alimentos proteínicos y/o fuman están en riesgo cuando sus ciclos menstruales se tornan irregulares o desaparecen. La descarga regular de sangre menstrual protege a una mujer (antes de la menopausia) de la acumulación de cantidades peligrosas de proteínas en el organismo mientras funcione de forma normal el aparato reproductor.

Esto puede explicar por que las mujeres menores de 40 años y que tienen la regla no suelen hallarse en situación de riesgo de sufrir un infarto de miocardio, mientras que los hombres a esa edad sí lo están. Los distintos niveles en sangre son más bajos en las mujeres de menos de 40 años de edad que en los hombres del mismo grupo de edades. Esto incluye los glóbulos rojos, la hemoglobina, el hematocrito y la cantidad total de proteínas.

sintomas de un paro cardiaco

La investigación ha demostrado que los hombres de 30 a 40 años de edad tienen seis veces más probabilidades de morir de un infarto de miocardio que las mujeres de la misma edad. De hecho, los ataques de corazón en mujeres que tienen la regla son extremadamente raros.

Cuando la mujer deja de tener los ciclos menstruales, si continúa ingiriendo proteínas animales, experimentará un aumento constante del nivel de concentración de proteína en sangre. Cuando tenga unos 50 años de edad, el riesgo sufrir un infarto de miocardio será casi el mismo que en un hombre de la misma edad.

Cuanto antes comience la menopausia, tanto mayor es el riesgo. Las mujeres cuyos ovarios hayan sido extirpados antes de los 35 años de edad corren un riesgo siete veces mayor de padecer un infarto de miocardio que las que todavía no han entrado en la menopausia.

Los sofocos y el enrojecimiento de la cara que experimentan muchas mujeres durante la menopausia son a menudo signos de un aumento de los niveles en sangre. Indican que el cuerpo ha acumulado cantidades excesivas de proteínas que ya no puede expulsar con la sangre menstrual.

Recientemente se ha observado que una diera consistente en grandes cantidades de productos lácteos acelera la formación de depósitos arterioscleróticos en el cuerpo de la mujer y, como explicaré más adelante, también causa osteoporosis.

  1. Una dieta pobre en fruta y verdura, el hábito de fumar y la falta de ejercicio

En 2004, la noticia de que el ex Presidente Bill Clinton tuvo que someterse de urgencia a una operación del corazón fue un serio toque de atención para toda una generación de norteamericanos. Por desgracia, el mensaje transmitido al mundo no pretendía mejorar la salud del corazón, sino fomentar que se tomen los medicamentos adecuados.

Fue una mera coincidencia que justo una semana antes de que Clinton ingresara en el hospital la prestigiosa revista médica The Lancet lanzara un toque de atención de significado muy distinto. Un nuevo estudio de gran envergadura sobre la enfermedad cardiovascular publicado por The Lancet transmitió el siguiente mensaje a quienes están preocupados con su corazón: «Despertad y curad vuestro corazón. Para eso no necesitáis medicamentos».

dieta para corazonCuando el Presidente Clinton dejó el cargo en 2001, tomaba regularmente, un fármaco a base de estatinas que reduce el nivel de colcstcrol. Pero una vez hubo reducido su exceso de peso y rebajado su nivel de colcsterol, dejó de tomar el fármaco.

Así, cuando los médicos convencionales conocieron el estado del corazón de Clinton, echaron la culpa de inmediato a la falta de estatinas. «¿Veis lo que ocurre cuando no tomáis las pastillas?» Sus palabras encerraban un aviso a todos los que tal vez seamos igual de descuidados a la hora de mantener a raya nuestros niveles de colcstcrol en sangre.

Algunos cardiólogos creen que Clinton tendrá que tomar de por vida una dosis mucho más elevada de un medicamento para reducir su nivel de colcsterol en sangre. Sin duda, e -to no es raro después de haber sufrido una operación de bypass, pero desde luego no tiene mucho sentido.

En un informe publicado en Newsday. el doctor Valavanur Subramanian, presidente del departamento de cirugía cardiovascular del Hospital Lennox Hill de Nueva York, señaló que dos de las tres arterias utilizadas en la operación de Clinton eran arterias mamarias tomadas de su pecho.

El doctor Subramanian calificó estas arterias de «extraordinariamente resistentes a la acumulación de colcsterol». Esto suscita una pregunta: ¿por qué administrar estatinas, que encierran un peligro potencial, a un hombre cuyas arterias impiden prácticamente la acumulación de depósitos de colesterol?

También es muy probable que Clinton esté condenado de por vida a tomar cada día una aspirina, un fármaco diurético (para prevenir la acumulación de líquidos) y un bctabloqueantc (para ayudar a regular el pulso cardíaco). Este cóctel de medicamentos potcncialmente peligroso va a ser su «muleta» para el resto de sus días, aunque en realidad no la necesite.

De acuerdo con los editores de The Lancet, el nuevo estudio, titulado IN- TERHEART, es uno de los más solventes que jamás se hayan realizado sobre los factores de riesgo de la enfermedad coronaria.

Los 260 investigadores observaron de cerca y examinaron rigurosamente durante alrededor de un decenio a 15.000 pacientes que habían sufrido un infarto de miocardio, comparándolos con un número equivalente de individuos que no tenían ningún problema cardíaco.

El estudio, realizado a escala mundial, incluía a hombres y mujeres de todas las edades, entornos culturales y hábitos dietéticos. F.I resultado puede resultar chocante para quienes creen que un elevado nivel de colcstcrol LDL (el colcstcrol «malo») es un importante factor de riesgo de padecer un ataque cardíaco. El estudio demuestra que eso no es cierto.

De acuerdo con INTERHEART, el principal factor de riesgo de infarto de miocardio es una proporción anómala entre la apolipoproteínaü (apoB) y la apoAI. La apolipoproteína es un componente de la proteína del colcstcrol. La apoB es la proteína que se encuentra en la LDL, y la apoAI es la que se halla en la HDL.

colesterolLa proporción ideal entre apoB y apoAI es de 1:2. En otras palabras, un elevado nivel de colesterol malo (LDL) por sí solo no supone ningún riesgo importante para el corazón. Sin embargo, este mismo nivel de LDL es lo que hace que se prescriban medicamentos a base de estatinas para reducir el nivel de colesterolemia. Toda la atención se ha centrado en reducir el colesterol y mantenerlo bajo. Si esto se

hace con fármacos, cabe prever que habrá problemas. Así. debido a los numerosos efectos secundarios dañinos de las estatinas, millones de personas sanas que no sospechan nada se han convertido ya en pacientes reales con enfermedades reales (causadas por medicamentos).

Nadie les ha dicho nunca que un elevado nivel de colesterol no supone ningún riesgo para su corazón. Por cierto, que ningún paciente que yo conozca ha oído hablar jamás a su médico de la proporción apo. El estudio INTER HEART se realizó en 1994. en una época en que todavía no se conocían ampliamente otros importantes factores de riesgo, como los triglicéridos. la homocistcína y la proteína C-rcactiva.

En su informe, el equipo de investigadores de INTERHEART clasificó los principales riesgos de infarto de miocardio después de la proporción apo (de mayor a menor): el hábito de fumar, la diabetes, la hipertensión arterial, el exceso de grasa abdominal, el estrés, la ingesta insuficiente de fruta y verdura y la falta de ejercicio.

Para gran sorpresa de los defensores interesados de la relación entre el colesterol y la cardiopatía, entre los riesgos enumerados no figuraba la hipercolesterolemia. En las conclusiones del estudio de 10 años, los científicos escribieron que el riesgo relativo de infarto de miocardio puede reducirse alrededor de un 80 % haciendo simplemente tres cosas: comer mucha fruta y verdura, hacer ejercicio regularmente y abstenerse de fumar. Puesto que no se ha demostrado que los medicamentos que reducen el colesterol también aminoren el riesgo de padecer un ataque cardíaco, brillan por su ausencia en la lista de recomendaciones del estudio, para gran enfado de los principales fabricantes de estatinas.

arritmia

INTERHEART no es el único estudio amplio que ha destapado el significado de la proporción apo. En el curso de un estudio sueco, los investigadores hicieron el seguimiento de más de 175.000 hombres y mujeres durante más o menos cinco años y medio.

El promedio de edad de los sujetos era de 48 años. Los investigadores estudiaron los principales indicadores considerados de riesgo, incluido el colcste- rol total, el colesterol LDL y HDL, los triglicéridos y las concentraciones de apoB y apoAl. En el curso del estudio fallecieron de un infarto de miocardio 864 hombres y 359 mujeres.

Al comparar los análisis de sangre de estas victimas de un infarto de miocardio con los de los demás participantes, los científicos descubrieron que el desequilibrio de la proporción apo era el indicador más fiable de riesgo de muerte por ataque cardíaco entre todos los indicadores estudiados. La proporción apo fue el único indicador válido para todos los grupos de edad. Hallaron también que una proporción apo anómala implicaba el mismo riesgo de infarto de miocardio incluso en el caso de que el colesterol total, la LDL y los triglicéridos se situaran en la proporción normal.

Mi experiencia con cientos de enfermos del corazón me ha enseñado que si eliminan las proteínas animales de su dicta ayudan a restablecer las funciones normales del corazón, en algunos casos en el plazo de seis semanas.

Por eso he llegado a la conclusión de que una dieta con un elevado contenido proteínico, que es una de las dietas más acidulantes que nadie puede tomar, altera gravemente la proporción apo c induce una respuesta inflamatoria de las arterías coronarias. Ambos factores van de la mano y, como sabemos ahora, acarrean el mayor riesgo físico para la salud del corazón.

  1. Insuficiencia renal

Mientras muchas personas tienen cálculos que les obstruyen los conductos biliares del hígado y la vesícula biliar, otras muchas viven también con una insuficiencia renal crónica no detectada. Cuando finalmente comienzan a aparecer síntomas, a menudo es demasiado tarde para subsanar el daño.

Funcionarios de Sanidad calculan que nada menos que de 10 a 20 millones de estadounidenses sufren graves problemas renales. Pero, ¿qué tiene que ver esto con la enfermedad cardiovascular? Dos nuevos estudios publicados en septiembre de 2004 en el New England Journal of Medicine (NEJM) hallaron una clara correlación entre la insuficiencia renal crónica (incluso la menos grave) y la enfermedad cardiovascular, lo que hace que la prevención de la insuficiencia renal sea más importante que nunca.

insuficiencia renal

En uno de los estudios, los investigadores examinaron los datos de tres años de los historiales médicos de más de un millón de pacientes (datos facilitados por el Kaiser Permanent Renal Registry de San Francisco). Los sujetos tenían como promedio una edad de 52 años.

El equipo científico examinó con especial interés los resultados de un análisis de sangre que mide a qué velocidad son capaces los riñones de filtrar residuos del caudal sanguíneo (índice de filtrado glomerular o IFG). Los hallazgos del estudio revelaron que a medida que descendía el IFG aumentaban rápidamente los riesgos de enfermedad coronaria, derrame cerebral, hospitalización y muerte. En los pacientes cuyo IFG era menor de 45, el riesgo de muerte aumentó un 17 % y el riesgo de accidente cardiovascular más de un 40 %.

En el segundo estudio, realizado en la división cardiovascular del Brigham and Women’s Hospital de Boston, los investigadores demostraron que los pacientes que habían sufrido un infarto de miocardio y cuyo IFG era inferior a 45 vieron aumentar su riesgo de muerte a más del 45 %.

Después de señalar que factores comunes a la insuficiencia renal, como la albúmina de proteína en la orina, altos niveles de homocisteína, la inflamación y la anemia pueden incrementar el riesgo de enfermedad cardiovascular y de muerte, los investigadores concluyeron que incluso una insuficiencia renal leve debería considerarse un importante factor de riesgo de complicaciones cardiovasculares tras un infarto de miocardio.

Para asegurarse de que los riñones sigan funcionando como es debido, cualquier persona debería mantener limpio el colon, el hígado y los propios riñones.

La salud de los riñones depende en gran medida del buen rendimiento del sistema digestivo. Además, para que los riñones desempeñen su importante labor de filtrar la sangre, las membranas básales de los vasos capilares y las arterias que suministran sangre a los riñones deben estar libres de cualquier depósito de proteína. La salud de los riñones también depende de la capacidad de los conductos linfáticos para drenar los residuos del metabolismo renal y millones de células renales muertas cada día.

La congestión del vaso linfático más grande del organismo (el conducto torácico) hace que los residuos refluyan a los riñones y lo ahoguen lentamente en sus propios desechos y detritos celulares (véase, asimismo, la relación entre el hígado y los riñones en mi libro Limpieza hepática y de la vesícula biliar). Entre los alimentos que más contribuyen a la congestión del sistema linfático están las proteínas de origen animal, la leche y el queso, el azúcar y los ácidos grasos trans, así como los productos desgrasados y altamente procesados.

Además de mantener limpios los principales órganos de eliminación de residuos, para prevenir la insuficiencia renal también es conveniente mantener una dicta baja en proteínas, ingerir regularmente alimentos nutritivos, dormir entre las 10 de la noche y las 6 de la mañana para que el hígado y los riñones puedan llevar a cabo sus respectivas funciones, ocuparse de la propia salud emocional y seguir la mayoría de los consejos contenidos en este libro. Si mantenemos sanos nuestros riñones, poco tendrán que temer nuestros corazones.

  1. Antibióticos y otros fármacos sintéticos

Cada día está más claro que los medicamentos destinados a erradicar cualquier síntoma de una enfermedad merman la salud del corazón. Cada vez que el cuerpo trata de eliminar las toxinas y los residuos acumulados en un resfriado o una gripe, una infección vírica o cualquier otro proceso patológico que incluye una inflamación, el corazón tiene que asumir la difícil tarca de expulsar los materiales residuales nocivos liberados por los tejidos.

trigliceridos

Con cada nuevo intento de suprimir el dolor, la infección, el colesterol, etc., cada vez son menos los residuos que consigue expulsar del cuerpo. Una parte de los mismos acaban congestionando los conductos linfáticos encargados de drenar los residuos del metabolismo de los músculos cardiacos. Los antibióticos son uno de los principales culpables de este debilitamiento del corazón.

Durante muchos años se han recetado antibióticos muy alegremente, a menudo para infecciones como un simple resfriado o una gripe, en las que no tienen efecto alguno. Se sabe que los antibióticos no matan a los virus, sino únicamente a las bacterias. Un estudio más reciente demuestra que la eritromicina. un antibiótico de uso común, que se emplea desde la década de 1950, puede inducir realmente un paro cardíaco.

Los cardiólogos conocían el riesgo de paro cardíaco que comporta la administración intravenosa de eritromicina, pero este riesgo era menos conocido entre los médicos de cabecera, que lo recetan a menudo en forma de comprimidos para un amplio espectro de infecciones.

En este nuevo estudio, realizado por investigadores de la Vanderbilt University, se examinó el riesgo de paro cardíaco relacionado con la administración de eritromicina por vía oral, sola o en combinación con otros medicamentos.

El informe, publicado en el New England Journal of Medicine en octubre de 2004, se basa en el historial médico de más de 4.400 pacientes de Medicaid durante un promedio de 15 años por paciente. Unos 1.475 sujetos sufrieron un paro cardíaco durante el período del estudio. Hay que analizar en detalle la medicación administrada a cada sujeto, los investigadores llegaron a los siguientes resultados:

  • La tasa de muerte súbita por causas cardiacas fue dos veces superior entre los pacientes que tomaban eritromicina que los sujetos que no recibían este antibiótico.
  • Dos medicamentos para la tensión arterial, comercializados en forma de genéricos llamados verapamil y diltiazem, fueron asociados a un riesgo adicional de paro cardíaco si se tomaban junto con la eritromicina.
  • Otros fármacos asociados a un mayor riesgo de ataque cardíaco si se toman con eritromicina son, por ejemplo, el antibiótico claritromicina, el medicamento fluconazol contra infecciones vaginales por hongos y dos remedios antifúngicos, itraconazol y ketoconazol.

Casos sobre medicamentos y tratamientos de Infarto de miocardio en EEUU

tension altaDe acuerdo con los investigadores, la eritromicina puede hacer que se disparen los niveles en sangre de estos medicamentos suplementarios, con lo que la sangre se torna espesa y lenta. Esto puede dar lugar a una disminución del pulso cardíaco, lo que a su vez puede generar arritmias y ocasionar un paro cardíaco. En una entrevista con Associated Press, el investigador jefe del estudio, el doctor Wayne A. Ray, advirtió de que los niveles de eritromicina también pueden verse incrementados si se bebe zumo de pomelo o se toman inhibidores de la proteasa, que también se emplean para tratar el sida.

El mero hecho de que nuestro médico nos recete un medicamento no significa que sea seguro para nosotros. Se han llevado a cabo muy pocos ensayos sobre interacciones con otros medicamentos o con los alimentos comunes. Las recetas de fármacos pueden ser una ruleta rusa que nos puede tocar cuando entramos en la consulta del médico. La conclusión es que rodos los fármacos contienen venenos que tienen efectos adversos para nuestra salud. El corazón paga el precio definitivo de estos «atajos» a la salud que se nos ofrecen continuamente y son objeto de tanta alabanza: «atajando» la vida de golpe.

El caso es que ninguna agencia de control de enfermedades ni ninguna administración, como la FDA estadounidense, pueden impedir que uno desarrolle una enfermedad grave o se muera como consecuencia de la ingesta de un medicamento recetado. El escándalo del Vioxx, en septiembre de 2004, ha demostrado que no existen medicamentos seguros en ningún lado.

Vioxx, un fármaco muy utilizado contra la artritis, fue retirado del mercado por su fabricante, Merck & Co., después de que se filtraran pruebas de que su ingesta duplicaba el riesgo de padecer un ataque cardíaco o apopléjico. (A finales de 2007, Merck era objeto de 4.200 procesos estatales y federales relacionados con Vioxx que se tramitaban en juzgados de todo Estados Unidos).

De acuerdo con la documentación, tanto el fabricante del producto como la FDA conocían la existencia de ese riesgo desde mediados de la década de 1990. El resultado de este secreto bien guardado es que como mínimo 27.000 personas sufrieron un infarto de miocardio o murieron por culpa del fármaco. El número de efectos secundarios, de muchos de los cuales no se ha informado, puede llegar a los centenares de miles.

cateterismoCada vez son más los medicamentos de los que se sospecha que son mortíferos. Bextra es el próximo. Según un estudio con más de 1.500 pacientes que habían sufrido previamente una operación de corazón, los que fueron tratados con Bextra para calmar el dolor tenían más probabilidades de experimentar problemas cardiacos y de coagulación de la sangre que los que no habían tomado ningún medicamento. El derrame cerebral, el ataque cardíaco, la presencia de coágulos de sangre en los pulmones y en las venas profundas de las piernas son otras tantas secuelas posibles a partir de la mera ingesta de este fármaco. Nunca se ha estudiado adecuadamente la seguridad de los medicamentos para la artritis. Vioxx, Celebrex, Bextra, Aleve y aspirina son puros venenos. Otro medicamento para la artritis, infliximab (Rcmicade), es sospechoso de provocar cáncer.

Sorprendentemente, muchas personas han quedado tan cegadas por hábiles campañas publicitarias y de lavado de cerebro que ni siquiera imaginan que son envenenadas de modo sistemático para apoyar y mantener el negocio más lucrativo que existe aparte del petróleo: la industria farmacéutica. Una investigación publicada por CNN el 26 de septiembre de 2007 reveló que en Estados Unidos los médicos extienden cada año 56 millones de recetas de medicamentos que ni siquiera han sido aprobados por la FDA.

El 2 % de todos los fármacos de venta con receta en Estados Unidos no están respaldados por la investigación científica y pueden ser fatales para los pacientes desprevenidos. Aunque parezca mentira, la FDA reconoce que expide permisos a cualquier fabricante de medicamentos que desee vender un fármaco, independientemente de si se ha demostrado o no que es seguro o efectivo.

Lo que cabe preguntarse ante todo es cómo va a confiar nadie su vida a unos fabricantes de medicamentos cuyo único propósito es mantener en marcha el negocio de la enfermedad asegurando que sus productos causen más problemas para la salud que los que resuelven. En la mayoría de los casos, el hecho de recetar medicamentos que pretenden aliviar los síntomas de una enfermedad no sólo es un enfoque peligroso, sino también científico e inmoral.

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